EDITORIAL






Como decíamos ayer... seguimos aquí. En la brecha.

A la vuelta de un año que llevamos sin publicar, se pone en evidencia la necesidad de este medio de comunicación ALTERNATIVO en la localidad. No en pocas ocasiones, el pueblo en su rabia ante los acontecimientos, ante el descontento, ante su impotencia, ante la prepotencia de sus gobernantes, o ante la arbitrariedad de sus decisiones, le hubiera gustado echar a retama contra ellos. A menudo se nos ha achacado el no meternos con tal o cual asuntillo, pero una vez más hemos de matizar que éste es sólo un medio y no un arma arrojadiza.
 
 

Este colectivo, que continua siendo colectivo, como siempre, se compromete en los temas o proyectos que suscitan su interés o el de la colectividad. Se documenta y se los trabaja, ¡como ha de ser!, no por ello debe asumir roles mesiánicos cuando quienes nos GOBIERNAN pierden el NORTE.

En este año en que hemos permanecido apartados de la vida social de Orellana, ocupados en otros menesteres, se han sucedido hechos que han merecido la repulsa de la mayoría, la descalificación de todos sin que como todos dicen, nadie sea capaz de poner el "cascabel al gato".
 
 

Llegado a este punto, no estaría de más que una pequeña reflexión sobre el grado de complicidad del pueblo en todo cuanto acontece. Sirvan de pista las palabras de un concejal en el transcurso de uno de los últimos plenos, que refiriéndose al sinfín de irregularidades permitidas en la localidad -pequeñas ilegalidades- , puso el dedo en la llaga al denunciar que algunos se permitían los mayores abusos.